Jackie Amézquita: Maker-in-Residence
31 de mayo – 25 de octubre de 2026
Jackie Amézquita (n. 1985, Quetzaltenango, Guatemala) vive y trabaja en Los Ángeles. Amézquita es una artista interdisciplinaria cuya práctica aborda las dimensiones ecológicas, ancestrales y cosmológicas del espacio, el lugar y la temporalidad. Para Amézquita, un sitio es una constelación viva de sistemas humanos, elementales y biológicos: un terreno en evolución donde la memoria, la materia y la energía circulan a través del tiempo.
Su obra coreografía los biomateriales como agentes cosmológicos que portan conocimientos ancestrales a través de las genealogías, nutriéndose de tradiciones orales arraigadas en las epistemologías latinoamericanas. La tierra, el carbón vegetal, el agua de lluvia, la masa de maíz y la piedra caliza actúan como receptáculos de memoria y transformación, siendo mediadores de los intercambios entre la profundidad volcánica, la superficie terrestre y el movimiento atmosférico. Activados mediante la mezcla, la compresión, la combustión, el lavado y la dispersión, estos materiales funcionan como tecnologías rituales que despiertan la materia y la ponen en relación.
Como Creadora-en-Residencia [Maker-in-Residence] en Craft Contemporary, Amézquita invita a los visitantes a actuar como curadores, recreando la intimidad de las visitas de estudio y ofreciendo una experiencia de primera mano de su proceso artístico. Utilizando tierra recolectada de diversas partes de Estados Unidos, la artista mezcla esta tierra con masa de maíz, cacao y agua de manantial, sellándola con copal para formar esculturas semejantes a guijarros que, en realidad, surgen de la palma de su mano al presionar la mezcla. En una nueva alquimia que combina materiales naturales, conocimientos ancestrales y la huella física de las personas, la residencia de Amézquita invita al público a contribuir a su proyecto, al tiempo que exhibe su metodología artística y sus materiales. Su congelador y su horno son elementos clave que le permiten congelar la tierra hasta que está lista para ser utilizada [deteniendo el tiempo] y, posteriormente, hornearla para crear los guijarros [reactivándola de nuevo mediante el calor]. Este proceso se inspira en los patrones climáticos naturales y en los cambios estacionales de la Madre Tierra que hacen posible la vida.
El llamado nacional de recolección de tierra [Call for Soil] lanzado en redes sociales —la cual forma parte del proyecto de Amézquita en Craft Contemporary— se realiza en colaboración con el Museo de Arte, Diseño y Arquitectura de la Universidad de California, Santa Barbara y el Houston Center for Contemporary Craft.
Sobre el Programa de Creadores-en-Residencia [Maker-in-Residence]
El programa de Creadores-en-Residencia [Maker-in-Residence o MiR] de Craft Contemporary reinventa la residencia artística tradicional al invitar a individuos, colectivos u organizaciones sin fines de lucro a trabajar in situ en el museo, interactuando con los visitantes a través de conversaciones informales y demostraciones en vivo como parte de un programa público gratuito. El programa de MiR se centra en los artesanos y sus procesos, tendiendo un puente sobre la desconexión existente entre el resultado final y el acto mismo de la creación. Al trabajar en el espacio de Craft Contemporary, los Creadores acercan a los visitantes a las diversas historias y experiencias que acompañan el acto creativo, brindándoles un conocimiento de primera mano sobre el cómo y el porqué de la elaboración de los objetos. El programa de MiR fomenta conexiones humanas directas entre creadores, espectadores y el arte, produciendo un espacio para la empatía, las emociones y la inclusión.
La historia [no contada] de Craft
A partir de junio de 2025, Craft Contemporary presenta una serie de exposiciones que interpretan las diversas interacciones entre lo hecho a mano y los elementos naturales: aire, agua, tierra y fuego. Estas exposiciones ponen de relieve la sostenibilidad y la accesibilidad, y conectan a los visitantes con los ritmos universales de la Tierra. De manera significativa, estas muestras narran una nueva historia de la artesanía en el mundo contemporáneo, mientras trabajamos juntos para sanar las heridas globales a través de la creatividad y el acto de crear.
La tierra como pariente
tierra reúne el trabajo de artistas Latinx, Indígenas y Negrxs cuyas prácticas surgen desde relaciones emocionales, familiares y culturales con la tierra. Dentro de estas obras, la tierra aparece como ancestro, madre o maestra. Los linajes se despliegan a través de historias matriarcales, saberes ancestrales y actos intergeneracionales del hacer, donde las historias y las maneras de trabajar se cargan y se transmiten entre generaciones y geografías.
La tierra guarda huellas
La tierra carga historias marcadas por la extracción colonial, el desplazamiento forzado, la esclavitud y el agotamiento tanto de cuerpos como de recursos. Las fronteras quedan inscritas sobre el suelo, y el movimiento a través del territorio se ve marcado por la violencia, la supervivencia y la necesidad. A lo largo de la exhibición, estas historias aparecen a través de relaciones con la tierra, el movimiento y la supervivencia; sus huellas están sostenidas tanto por la tierra como por los cuerpos.
Cuidado y comunidad
Los actos de cuidado, reparación y acompañamiento aparecen como formas continuas de relación más que como resolución. El cuidado surge a través de prácticas encarnadas arraigadas en el parentesco, el ritual y la relación vivida con la tierra. Para muchxs de lxs artistas, el hacer se extiende más allá del estudio mediante formas de trabajo físicos y espirituales, inseparables del cuidado de la tierra, de la comunidad y de lxs demás. La tierra no aparece como material inerte, sino como algo vivo: un pariente, un cuerpo capaz de sostener duelo, memoria y resistencia.
Volver a la tierra
Las relaciones con los materiales provenientes de la tierra van más allá de asociaciones con la creación, al tiempo que emergen relaciones con la mortalidad, el regreso y la erosión. A lo largo de la exhibición, muchas de estas relaciones están marcadas por la violencia colonial y el borramiento continuo de comunidades de la tierra. El entierro, el desplazamiento y el duelo permanecen incrustados en el suelo mismo. La tierra se convierte en recordatorio tanto de la mortalidad como de la continuidad, y de la realidad de que todos los cuerpos eventualmente regresan a ella.